Nada

Uno de tantos grises días; en un trabajo gris, sentado en un tranvía gris…et cétera.

Noviembre 2019

Nauseabundo, ese dolor colérico e indescriptible que berrea dentro de mí. Más bien aúlla, hambriento, corroyéndome las entrañas. Cegado de ira y dolor, sangrante -quizás por un antiguo trauma ajeno, quizá autoinfligido-, lo siento mordisquearme los huesos, tan paciente como un viejo perro lo haría con un gran hueso. Roe mientras me siento en la silla, mientras trabajo, mientras bebo café mirando por la ventana durante el break. Mientras sonrío a mis compañeros y río sus chistes. Me precipita al vacío del odio, y en estos días odio a todos, odio mis pasos, el suelo que pisan y el aire que respiro.

No me mires, joder, no me hables, porque odio sobre todo mis sesos. Ni meditar ni leer, ni ser esclavo de tu mierdoso sentido del deber. ¿Dónde está el maldito templo de Krisna, el profeta del desierto, mi orilla perdida donde quedarme solo y vaciarme completamente en el mar que hace siglos no veo?

“Y si escapo -pienso- ¿de qué voy a vivir?” Maldito Siddartha, déjame acompañarte en tus viajes, malnacido arrogante egoísta. Pero en el siglo XXI es imposible arrastrarse por los caminos… ¿O acaso soy yo un cobarde? ¿Lo soy por no escapar, o lo soy por quedarme? ¿Qué es ser valiente? ¿Cortar el dolor e irse, muy lejos, a las montañas, a morir? ¿ O mantenerse fiel al deber cada mañana?

¿Valiente es mandar todo al cuerno y dormir cuando quieres dormir? ¿O por el contrario, lo es obligarte a erguirte cada mañana y prepararte-desayuno, lentillas, ropa, botas, chaqueta, reloj, móvil, billetera- para ese partido de tenis? ¿devolviendo, si es el caso, cada pelota que tu enfermiza mente te arroja, a su campo, para no pensar, para no sentir, para ser racional?

¿Qué es locura, titulado psicólogo? ¿Callarlo o expresarlo? ¿Sentirlo? ¿Mirar el mundo como un alienígena? Enajenado, enajenándome, pese a ser alguien extrovertido…

¿Escribirlo?

Hasta que un día el lobo gris empieza a devorarte por dentro, obligándote a su vez, con el férrico sabor de tu propia sangre en la lengua, a morder la oscuridad que te inunda, maldiciéndolo todo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .