Todo lo malo viene de ti

Los irlandeses traen el cólera, los italianos la polio, los judíos la tuberculosis, los chinos la peste bubónica (Kraut, A. 1994) …los africanos el VIH y los moros envenenan el agua

Descarados apuntes personales sobre áreas que estudio; noticias falsas, ideología, mentira, política y esa basura con la que lidian los (resilientes) estudiantes de Humanidades.

Algunas referencias

Artículo de McKenna

Artículo Mezzofiore (BBC) sobre el patinazo italiano con las vacunas (español aquí)

Desinfectante multiusos

Obrázek
©Ferrán Martín

-La extrema derecha es el monstruo del salvaje capitalismo desposeedor.

(Pero no se enfade, señor, si es sólo una opinión… adiós,  gracias por venir.)

(Para usted que sigue leyendo, continúo. Espero no defraudarle)

 Cuando los desastrosos efectos de ahorrar en áreas estratégicas de una nación amenazan la seguridad de los ciudadanos occidentales –lo que suele administrarse en cómodas dosis de cinco, diez o veinte años, dependiendo del tipo de crisis- de entre las víctimas (nosotros), surge la sociología que ya ha asimilado sus hollywoodienses valores individualistas y se rebelan también contra el sistema.

Pero no pueden adscribirse a las opciones políticas  que vaticinaban los males de un sistema con tantas contradicciones. Ya están vacunados contra ellas y no son capaces de renegar de los arrogantes valores ya inoculados culturalmente. Por tanto, sólo queda para ellos la opción negacionista: del Holocausto, del heliocentrismo, del cambio climático antrópico, de la capacidad de abstracción del ser humano –excepto del concepto “Dios”- y por supuesto, de las vacunas -excepto su ideológica, prevista contra un mundo en el que haya soluciones que no pasen por el belicismo atávico y la ignorancia-.

 Muchos de esos negacionismos son sospechosamente reunidos en la mayoría de movimientos pseudo fascistas que campan desde hace años, como comprobamos ya en Italia, Francia, Reino Unido, España o EEUU, por nombrar algunos. Y lo curioso del neo fascismo es que no pretende derribar ni mejorar el sistema: quieren ingerir la segunda cucharada de su sopa.

El garante de este movimiento, -por el poder de su nacionalidad- es el presidente Trump (“triunfo” o “pedo” según el dialecto) patriota donde los haya, que arropa con la bandera norteamericana  del “America First” y el “No Man left Behind” a todo estadounidense…que en 2014 no hubiese contraído el ébola luchando valiente y desinteresadamente por el bien de la humanidad, incluida Norteamérica.

En mi opinión, está en juego mucho más que el prestigio nacional de un político extravagante que convence a golpe de tweet.  Está en juego la misma supervivencia cognitiva de la Humanidad: la capacidad de raciocinio, la que nos permite emanciparnos de nuestras propias cadenas individuales y sociales para progresar mediante el descubrimiento de la verdad, muchas veces no precisamente obvia, pero siempre eficaz.

Trump & Co. representan el más oscuro pasado, en el que los humanos señalaban al cielo al encontrar fuego,  trataban de sanar a los suyos rezando una especie de “deus volt” o liquidaban al que cruzara el umbral de lo que ellos consideraban su territorio; ya trajeran sus manos trabajadoras o nuevas ideas científicas.

En un contexto donde existían noticas falsas, muchos de sus hooligans propagan fake news prometiendo combatirlas. Una conjura de necios –en el sentido literal- se arropa junto a estos políticos redichos, de gatillo fácil y escupidera rebosante dispuestos a facilitar respuestas no ya facilonas, -ésas que el teenager de tupé exclama apoyado en la taquilla- sino evidentemente falsas. Mentiras, además, del tipo más rancio imaginable, sin atisbo alguno de originalidad por cuanto son muy, muy viejas y, quizá desgraciadamente, por ello aún efectivas. La más actual de ellas, la de acusar a los inmigrantes de ser intrínsecos propagadores de epidemias.

No los turistas que visitan exóticos parajes, de donde regresan a casa con un bonito bronceado y fotos “casual”.

No los shopppers de todo el globo que procesionan a EEUU para gastar cuartos en sus comercios.

No los hombres de negocios que visitan países de mano de obra barata.

Sino lo inmigrantes; provenientes de países muchos de los cuales ostentan mayores tasas de vacunación que muchos Estados norteamericanos. Los inmigrantes que vienen a aprovecharse de la magnífica seguridad social universal norteamericana. Los inmigrantes, por mucho que legiones de científicos en el país y el mundo confirmen a grito pelado que las epidemas no conocen fronteras.

La solución para él: cerrar las fronteras (las de entrada, no las de salida antes mencionadas, faltaría más) y apiñar a cientos de personas en campamentos federales con dudosas condicionas higiénico-sanitarias: desde luego, lo que cualquier epidemiólogo aconsejaría.

No se trata de desatinos o equivocaciones espontáneas. Se trata de una agenda ideológica marcada por lo que tanto critica a los demás: alterar los hechos hasta que coincidan con mis opiniones. Como buen “sujetador de biblias”, mira la paja del ojo ajeno obviando su viga. Pero la foto quedó preciosa. Y útil. Para él.

Arremangáos; él y sus amigos hace años campan libremente. Afilemos nuestra capacidad crítica, y dejemos el desinfectante para limpiar nuestra cocina. Consultemos fuentes confiables, usemos el sentido común y apoyemos a los científicos aplicando un poquico de humildad: la que nos impulsa a investigar más antes de hacer campaña.

Yo me aplicaré el cuento también. Pinky promise.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .